Cada perro o gato es un
mundo distinto. Vienen bastante variados: los hay grandotes
y chiquitos, gordos y flaquitos, activos y fatigosos,
hiperquinéticos y tranquilos. También
tenemos los complicados para comer, los caprichosos
y los tipo aspiradora, que comen cualquier cosa a cualquier
hora. . .
En este artículo me referiré a estos últimos.
Siempre están listos a la hora de comer, siempre
al lado de cualquiera de la casa que vaya para la cocina
o se siente a tomar un té con galletitas. Algunos,
a pesar de todo, son flaquitos, pero otros, debido a
esta características son gorditos, llegando en
ocasiones a la obesidad.
Muchas veces la cosa no pasa de una marca distintiva
y hasta risueña, pero en otros casos el tema
llega a ser un problema. Y aquí es donde hay
que ayudar a resolverlo.
Lo primero que hacemos en el consultorio es un muy buen
examen clínico, con análisis incluidos,
para descartar problemas orgánicos, ya que ciertas
enfermedades tienen como síntoma la polifagia,
es decir el aumento desmendido del apetito.
También trastornos del metabolismo, como la Diabetes,
o el Cushing (enfermedad de nombre raro, pero que cada
día se ve más y afecta a una glándula
interna, llamada Suprarrenal) pueden provocar la polifagia.
Asimismo debemos desechar que el problema sea producido
por alguna medicación. Los corticoides son los
principales causantes del comer desmedido, pero también
pueden provocarlo las vitaminas, los medicamentos anticonvulsivantes
y los suplementos hormonales.
Una vez descartadas las enfermedades metabólicas
o la intoxicación medicamentosa, pasamos a lo
individual, lo que los homeópatas llamamos la
idiosincrasia. Es decir, las características
de la conducta de ese animal que, en este caso, provocan
la ansiedad por comer.
Se trata de algo muy común en felinos. Los gatos
cuando están ansiosos, comen y comen, comen todo
el tiempo. Las causas de esa ansiedad pueden ser numerosas.
Desde una mudanza, hasta la modificación de rutina,
o incluso el cambio de alimento. Sucede que los mininos
son muy susceptibles y todo esto les provoca un gran
stress que, a su vez, puede desembocar en polifagia
o bulimia.
En los perros también suele darse por algún
problema de conducta o de stress. Sin embargo, hay animales
que vienen así de fábrica. Sea como sea,
lo que hay que hacer en tanto tratamiento es equilibrarlos.
No reprimir el deseo, sino equilibrar al animal, para
que el deseo desmedido disminuya solo. Lograr lo que
siempre insisto en mis artículos: la homeostasia.
O sea, el equilibrio interno que hace que la vida sea
mucho más llevadera. Los medicamentos homeopáticos
siempre estimulan al organismo para lograrla.
Quiero dejar un último párrafo para dejar
bien claro algo. La medicina se ha inventado para solucionar
problemas o para prevenirlos, no para crearlos (aunque
lamentablemente muchas veces es lo que hace). También
sirve para mejorar la calidad de vida y por lo tanto,
para hacer feliz a la gente. Desde la veterinaria, los
profesionales vemos los problemas familiares, nos metemos
en la casa de nuestros clientes (los dueños de
nuestros pacientes) y tratamos de lograr ese equilibrio
que mencionaba antes.
No hay nada más hermoso que compartir el desayuno
con nuestro perro o nuestro gato. No hay una mayor gratificación
que ver la carita de nuestro animal cuando le damos
un pedazo de galletita u otro premio. Por lo tanto eso
no lo vamos a prohibir. Pero dependiendo de cada caso,
podemos aprovechar esos momentos para hacerlos provechosos
en lo que queremos lograr de nuestro tratamiento: darle
alguna pastilla encubierta en un trozo de pan o con
queso o dulce o inducirlos a un nuevo alimento por ejemplo.
El veterinario es un consejero que tratará de
hacerle más fácil y feliz la relación
con sus animales. Consúltelo. Póngase
de acuerdo con él y si no sintoniza, busque otro,
pero no deje de consultar. El tema de los animales glotones
es un buen e importante tema para la consulta.
Salud y alegría.
Hasta la próxima.