Cuando
los dueños tratan a sus animales como compañías
humanas (conocido como antropomorfizar) pueden provocar
comportamientos antisociales. “ Humanizar a su cachorro
o a su perro puede conducir a una amplia serie de problemas
de comportamiento, como agresión, inseguridad, angustia,
destrucción y dependencia excesiva . Sin embargo,
es posible mostrar control y dominio sobre un perro que
“busca su posición” (buscar su lugar
en la jauría) de una manera positiva y no agresiva.
Existe una gran confusión
ligada a la idea de los humanos que expresan dominio y
control sobre un perro. La correcta comprensión
y consecuente aplicación de estos factores harán
que un perro no se sienta temeroso y amedrentado. No es
necesario gritar o golpear a un perro para expresar el
control del dueño o para mostrarle a un animal
que debe responder a las instrucciones. Cuando se trata
de resolver problemas, las reacciones ruidosas y agresivas
aumentarán de inmediato la angustia de un perro
y a menudo reforzarán el comportamiento nervioso.
Si se expone un cachorro a un adiestramiento
positivo desde un principio (una caricia, una palmada,
un elogio o una golosina por un buen comportamiento) estará
ansioso por aprender. Cuando responda positivamente a
una instrucción de sentarse, detenerse o regresar
y sea premiado, entonces se estimulará este comportamiento.
Temor y agresión
territorial
Los perros felices no muestran
sus dientes, ni se esconden debajo de las mesas o persiguen
el ganado. La “agresión temerosa” se
desarrolla a partir de experiencias en las que un perro
es atacado por otros perros o maltratado de alguna manera.
El “temor” libera adrenalina y puede provocar
que un perro nervioso ataque cuando entreguen las cartas.
El cartero se aleja de inmediato y el perro piensa que
ganó la confrontación y obtiene alivio del
resultado exitoso. Así el temor y la agresión
territorial se pueden convertir en adictivos. Los perros
que muestran “agresión temerosa” pueden
desarrollar un síndrome de comportamiento “entrar
primero”. Atacan porque perciben que los van a atacar,
pero si sus dueños muestran “liderazgo”
este comportamiento se puede erradicar.
Cuando un perro recurre a “huir o pelear”
su nerviosismo y experiencia lo hacen recurrir a su instinto
básico. Sin embargo, si su dueño le muestra
seguridad y amabilidad responderá positivamente
a través de su atención y frustración.
Lo mejor es fomentar un buen comportamiento con atención
y asegurar que su reacción sea uniforme.
|