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La displasia coxo femoral
es una de las afecciones ortopédicas más
comunes en perros de razas grandes.
Antes
de describir las características y las consecuencias
de esta afección es importante conocer como es
y como trabaja una articulación normal.
Una cadera normal muestra las cabezas femorales alojadas
profundamente en el acetábulo. Tiene una muy buena
congruencia de las superficies articulares, el contacto
es íntimo y no aparece "juego" articular.
Los movimientos se producirán entonces, aceitadamente
sin desgastes.
A su vez como el acetábulo es profundo ofrece una
superficie amplia de sustentación a las cabezas
femorales.
Durante el movimiento las fuerzas se distribuyen en forma
pareja (distribución de las cargas) en la articulación
sin producir por supuesto, choques o golpes articulares.
Cuando se desarrolla una displasia, la articulaci ón
puede tener alguna de estas características: cavidades
acetabulares (ambos acetábulos o solo uno de ellos)
sin la suficiente profundidad para alojar las cabezas
femorales.
Laxitud del ligamento redondo, en profundidad del acetábulo,
de modo que las cabezas femorales parecen salirse de los
acetábulos.
Puede verse también cabezas femorales grandes y
no contenidas dentro de la articulación (subluxación).
Estas situaciones provocan choques y tracciones en las
articulaciones, donde entonces, las fuerzas generadas
en el movimiento se distribuyen en forma despareja o se
agrupan
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