| La
gran familia de los cánidos lograron desarrollarse,
reproducirse y poblar el mundo adaptándose a diferentes
climas y regiones geográficas a partir de un comportamiento
comunitario.
Los caninos en sus orígenes poseían menores
capacidades para la caza que los felinos, reconocidos
como los "grandes cazadores naturales", los
cuales eran (y son actualmente sus descendientes) carnívoros
estrictos, con sus mandíbulas y dientes muy bien
adaptados para la captura de las presas, de hábitos
solitarios, no solían formar familias y los machos
buscaban a las hembras solamente para reproducirse. Nuestros
queridos gatos domésticos actuales, mantienen las
mismas características y hábitos que sus
ancestros. Mientras que los caninos, que poseen diferente
composición dentaria, su comportamiento alimenticio
es un poco más omnívoro, se adaptaron a
diferentes dietas y, puesto que no poseían la fortaleza
y vigor de los grandes felinos debieron adecuarse a otras
condiciones.
¿Cómo lograron
sobrevivir?
Lo hicieron, gracias a lo que todos
los hombres del mundo deberían hacer cuando las
condiciones del medio ambiente son desfavorables (ambientales,
sociales o económicas), ¡uniéndose!,
como bien lo dice el Martín Fierro "los hermanos
sean unidos, porque esa es la ley primera..." y los
caninos se unieron formando grandes familias (jaurías),
compartiendo todas las actividades, especialmente la caza
en grupos (lo que se observa en la actualidad en los lobos).
Además, al vivir en forma gregaria se organizaron
jerárquicamente para compartir la comida, la defensa
del grupo familiar y el cuidado de sus crías.
Es aquí donde comienza a
explicarse un fenómeno de aparición bastante
común en nuestros días, el que se denomina
"lactación de la pseudogestación",
"lactación nerviosa" o la vulgarmente
conocida "pseudopreñez o falso embarazo".
Este fenómeno no es en sí mismo una patología
o enfermedad, sino que más bien, es un atavismo
heredado de sus ancestros cuando vivían en jaurías,
afectando especialmente a las hembras de menor rango jerárquico,
las cuales podían entonces servir de nodrizas en
caso de muerte o de insuficiencia láctea de las
perras dominantes, permitiendo el amamantamiento de los
cachorros huérfanos.
¿Cómo diferenciar
una pseudopreñez?
En la "pseudogestación"
o "embarazo nervioso" de las perras afectadas
se observan los mismos síntomas y las mismas variaciones
hormonales que en las hembras preñadas. Se producen
cambios en el comportamiento, las perras comienzan a reunir
diversos objetos para hacer un nido, aumentan de peso
e incluso comienzan a secretar leche por las mamas, haciendo
muy difícil el diagnóstico diferencial entre
una gestación verdadera y una pseudogestación,
guiándose solamente por estos signos.
Esta alteración no despierta
una llamada de atención por parte de los dueños
de las mascotas hasta que comienza a observarse el síndrome
de lactación nerviosa, el cual generalmente es
motivo de consulta al veterinario, donde se manifiesta
una inflamación de las mamas, con secreción
de leche, excitación y frecuentes lamidos, los
cuales mantienen la continuidad de la lactación
por un reflejo neurohormonal semejante al que se produce
naturalmente cuando los cachorros se están amamantando.
¿Cómo debemos
actuar ante esta situación?
El tratamiento, que debe estar controlado
por el profesional veterinario, consistirá básicamente
en la administración de hormonas antiprolactínicas,
en la reducción de la ingesta hídrica (menor
consumo de líquidos) y, según el cuadro
presentado, la aplicación local sobre las mamas
de cremas astringentes o de paños fríos
con vinagre de alcohol, evitando el masaje de los pezones
por parte del dueño durante estas maniobras e impedir
que la perra se lama los pezones colocándole un
collar especial denominado genéricamente "collar
isabelino" para interrumpir el mantenimiento de un
"círculo vicioso" (retroalimentación
positiva) que perpetúe el estímulo de lactación.
Causa extrañeza comprobar
que este fenómeno se produce más comúnmente
en las perras hogareñas, en las cuales existe un
gran apego y sumisión a sus amos, que en las de
los criaderos, siendo desconocido el motivo de estas diferencias,
postulándose que en los criaderos, las hembras
son servidas a temprana edad y estén preñadas
durante casi todo su ciclo reproductivo o quizás
influyan otros factores ambientales y conductuales no
determinados.
Es habitual que en las perras predispuestas,
la ocurrencia de estos trastornos se repitan en cada ciclo
sexual y, aunque estas hembras se preñen, pueden
volver en ciclos posteriores a recidivar (repetir nuevamente
el cuadro de pseudogestación).
El único tratamiento definitivo
que evita las recidivas es la ovariectomía (extirpación
quirúrgica de los ovarios), el cual impide, lógicamente,
los riesgos de preñeces (deseadas o no) y además
disminuyen los riesgos de ocurrencia de tumores mamarios
hormona-dependientes.
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