| En
una ciudad como Buenos Aires existen alrededor de 400
mil perros, que cotidianamente vierten unas 68 toneladas
de excrementos sólidos además de unos 120
mil litros de orina. La mayor parte de tales deposiciones
son recibidas en forma indiscriminada por las veredas
y las plazas de la ciudad.
Más allá de lo desagradable,
tal situación es peligrosa por potenciar la presencia
de zoonosis, es decir de enfermedades que pueden transmitirse
desde los animales a las personas. Es en dicho punto,
donde el problema abandona su pintoresca dimensión
estética, para generar un significativo problema
de salud pública bajo la forma de un círculo
vicioso que finaliza afectando por igual a animales y
personas. Es en dicho punto precisamente donde la falta
de compromiso y de consideración hacia los demás
se vuelve contra nosotros mismos como un boomerang.
Pese a que existe una ordenanza
(No 41.381/1987) que establece que los dueños y
los paseadores de perros deben llevar una escobilla y
una bolsa para juntar los excrementos de sus animales,
es obvio que dicha norma no se cumple. Aunque algunos
desaprensivos graciosamente pueden argumentar que están
contribuyendo al ambiente al abonar con materia biodegradable
parques y plazas, no deberíamos olvidarnos que
nosotros, nuestros hijos, y aún nuestros propias
mascotas pueden ser las víctimas propicias de muchos
indeseables elementos microscópicos presentes en
la materia fecal, orina, sangre, saliva o pelaje de perros
y gatos que por allí deambulan.
Como todos alguna vez habrán
observado, las mascotas muestran especial predilección
por husmear y aún comer excrementos. También
las mascotas tienen especial atracción por los
lugares donde han orinado y dejado su “marca”
otros perros. Los niños de corta edad, en forma
activa o pasiva, tocan, arrastran, remueven y llevan a
su boca tierra o arena contaminada por excrementos de
perros y gatos. Los adultos en general no realizan dichas
acciones, pero a cambio pueden llevan a sus hogares impregnados
en las suelas de sus calzados, las mismas contaminaciones
que los niños llevan a sus bocas.
Estudios realizados por la Facultad
de Veterinaria de la UBA muestran que un 80% de las plazas
de la ciudad se encuentran contaminadas con huevos de
parásitos (Toxocaras, Ancylostoma, Trichuris, etc)
capaces de infestar personas. Los huevos microscópicos
de dichos parásitos introducidos en nuestro organismo,
pueden desarrollarse y producir la misma sintomatología
intestinal (diarreas, constipación, obstrucciones,
etc) y sistémica (anemias) que cualquier otro parásito
con especificidad humana (toenias, ascaris, etc). Pueden
inclusive abandonar el intestino e invadir otros órganos
(hígado, pulmón, etc), generando así
formas clínicas más graves conocidas como
síndromes de larva migrans.
Los excrementos de perro son también
un reservorio de otro parásito unicelular microscópico
llamado giardia dudodenalis, un frecuente agente productor
de diarreas en niños y adultos, como de ciertas
bacterias enteropatógenas llamadas salmonellas.
Es también conocido que las
embarazadas deben evitar el contacto con excrementos de
gatos si no han desarrollado aún anticuerpos contra
la toxoplasmosis por el riesgo de sufrir abortos y/o engendrar
un feto con malformaciones. No menos cierto es que la
toxoplasmosis tambien puede ser adquirida por manipular
carne cruda o embutidos contaminados, o por comer verduras
contaminadas mal lavadas.
La orina de los perros infectados
puede ser el vehículo de propagación de
leptospirosis una enfermedad que también se transmite
al hombre cuando éste o sus alimentos entran en
contacto con dicha excreta. Últimamente en la Pcía
de Santa Fé y la Pcía de Buenos Aires, ha
habido un gran crecimiento de brotes de leptospirosis
asociado a los problemas de inundaciones, y contaminación
de fuentes de agua bebibles. Las leptospirosis en las
personas pueden producir síntomas parecidos a las
hepatitis o aún afectar el sistema nervioso central
produciendo meningitis en bebés.
No deberíamos dejar de mencionar
que el contacto con la piel o pelos de animales enfermos
con ciertas formas de sarnas (la sarna sarcóptica
producida por un ácaro llamado sarcoptes), como
ciertas formas de tiñas (dermatosis producidas
por hongos) pueden también ser transmitidas a las
personas. También es conocido que toda mordedura
por un perro desconocido entraña el riesgo potencial
de transmisión de rabia, que implica el aislamiento
y observación del perro mordedor por parte de las
autoridades sanitarias, y la eventual vacunación
preventiva anti-rábica de la persona mordida.
En conclusión:
· Las mascotas deben ser
desparasitadas periódicamente.
· Las mascotas deben ser vacunadas bajo supervisión
veterinaria (anti-rábica, antileptospirosis, etc),
además de ser vacunados para sus patologías
específicas (moquillo, etc).
. Evitar que en los parques y plazas, los perros
entren en el patio de juegos de los niños así
como que los niños ingresen en la zona de caniles.
Ambos deben estar vallados.
. Evitar que los perros defequen u orinen en canteros
y areneros de los parques. Deben hacerlo en los lugares
establecidos para ello por las autoridades municipales.
Así, deberían defecar en terrenos impermeabilizados,
y los propietarios recoger los excrementos sólidos,
de manera de posibilitar el posterior saneamiento del
lugar.
· El medio ambiente debe mantenerse saneado,
evitando la acumulación de basurales, yuyales y/o
depósitos de materia orgánica descuidados
(galpones con acopio de alimentos, etc), a través
del control de pulgas, ácaros y garrapatas (cierto
tipo de insectos), roedores (ratas), y mosquitos todos
ellos vehículos de transmisión de enfermedades
(vectores).
El cumplimentando normas higiénicas
elementales, beneficia por igual a mascotas y personas,
anulando un importante reservorio de un sinnúmero
de enfermedades además de las descriptas.
Algunos sitios que pueden
ser consultados con información complementaria:
Recomendaciones: http://www.gcba.gov.ar/guiaba/index.php?inc=detalle&menu=3&id=477
Manual de higiene y salubridad:
http://www.fateryh.com.ar/osperyh/recreacion.htm
Zoonosis: HOFFMANN,
Adriane N., BELTRAO, Nilzane, DE AVILA BOTTON, Sônia
et al. Nematodes intestinales de perros callejeros como
agentes de zoonosis en la ciudad de D. Pedrito (RS-Brasil).
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Leptospirosis:
Archivos Sociedad Argentina Pediatria,
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