Inti es un
ser para el cual dar cariño es su más importante
función. Ni bien ingresamos a la unidad de Zooterapia
del Hospital Pedro Elizalde fuimos recibidos por él
y la otra anfitriona de lujo, Kay.
Estos Golden Retriever y Labradora dorada respectivamente
son una verdadera fuente inagotable de brindar amor.
Ellos son dos de los tres perros que integran el staff
canino, ya que Lola no había ido a “trabajar”.
Estos Golden Retriever y Labradora dorada respectivamente
son una verdadera fuente inagotable de brindar amor. Ellos
son dos de los tres perros que integran el staff canino,
ya que Lola no había ido a “trabajar”
Los psicólogos Lic. Amelia Lorena y Lic. José
Pose coordinan el programa de Zooterapia del Hospital
“Pedro Elizalde” de la Ciudad Autónoma
de Buenos Aires. Los terapeutas atienden a niños
y adolescentes hasta 20 años con trastornos generalizados
del desarrollo, entre los cuales se encuentran el autismo
o retraso mental.
Gracias a una investigación de más de diez
años, desde el año 2000 este programa puede
llevarse a cabo sin interrupción dentro de un hospital
público en forma totalmente gratuita.
¿En qué consiste la Zooterapia?
El Lic. José Pose nos aclara: “Nosotros tenemos
diferencias con lo que habitualmente se denomina zooterapia;
ésta consiste en utilizar un animal para un determinado
tratamiento; si no está el animal, no se puede
llevar a cabo. El nuestro es un programa de trabajo que
aplica la zooterapia; el animal viene a optimizar lo que
ya hacíamos; ellos acompañan lo que nosotros
ya trabajamos con anterioridad con el paciente. Si no
tenemos a los animales, podemos trabajar igual. Es una
metodología denominada “psico-educativa con
técnica de asistencia animal”. Los animales
son utilizados como una herramienta o recurso más
dentro del tratamiento de varias patologías. Estos
interactúan con el paciente de diversas maneras
según el trastorno, permitiendo, en un solo encuentro,
realizar un correcto diagnóstico, lograr el aprendizaje
y adaptación de estos niños con capacidades
distintas, que antes demandaba hasta dos meses. Muchas
veces todo el proceso que vive un chico dentro del programa
es pasar de no relacionarse con el perro a relacionarse
y cuando lo logró, terminó su paso por el
programa y allí continuamos con otro tipo de tratamiento.”
“El objetivo es romper con un esquema
de conducta por medio del “trabajo” con los
perros, en nuestro caso. Estos cuentan con un adiestramiento
básico pero el entrenamiento para este fin lo logran
gracias en parte a su “sociabilización”:
cada uno de ellos convive con uno de los profesionales
a cargo del programa” afirma la Lic. Lorena.
Kay vive con el Lic. Pose, y viaja habitualmente con él
al hospital en subterráneo, con un permiso especial.
De hecho, es tal la profesionalidad de la perra, la más
“veterana” en esta tarea, que cuando los doctores
observan a un niño, como se mueve, como actúa,
ella se para junto a ellos a observarlo. “Entrenar
eso no es posible” dice Pose.
El perro de por sí tiene patrones de conducta rígidos
y fijos y debido a esto permite conocer a su vez los distintos
patrones de conducta de los diferentes pacientes con los
que trata, ya que se adapta increíblemente a estos,
es decir, el animal refleja con su conducta la del niño
que juega o interactúa con él. Por ejemplo,
si el niño no quiere jugar con él y lo rechaza,
el perro solo se echa a su lado a observarlo, como así
también si la respuesta del niño es positiva,
puede pasar todo el rato saltando a su alrededor jugando.
“Una vez que el chico empieza a interactuar con
el perro, se empiezan a dar cambios que no se habían
dado antes”, afirma la Licenciada Amelia Lorena.
Los terapeutas filman las sesiones y posteriormente analizan
la cinta buscando la clave para acceder a la problemática
y a los futuros estímulos del paciente, gracias
a que pueden observar cuadro por cuadro el comportamiento
del niño. “Para este tipo de trabajo en este
Programa, la condición no es que los pacientes
dejen de hacer todo lo que hacen y vengan aquí
porque nosotros tenemos la “Verdad”; tienen
que tener un tratamiento psicológico o médico,
tienen que estar en la escuela y tienen que haber hecho
toda una estimulación previa porque sobre todo
lo que estimularon, es sobre lo que trabajamos”
afirma Pose. “Nosotros trabajamos en red, que es
lograr que muchas de las cosas que el chico
hace aquí espontáneamente, las repita en
otro lado. Esa repetición de lo que hace acá
en otro ámbito muestra que se logró una
modificación profunda en él. Un caso concreto
de esto es un niño que nosotros atendíamos
aquí que, entre otras cosas, empezó a lanzarle
una pelota a uno de nuestros perros. Un día los
padres nos cuentan que estaban en la puerta de la casa
entrando con el nene y a los vecinitos se les escapó
una pelota y, algo que nunca había sucedido hasta
el momento, el nene fue, tomó la pelota y se las
dio, con lo cual, algo que hizo acá con un animal,
lo pudo trasladar a una situación social con relación
a otros”. “Nosotros consideramos importante
tanto el adiestramiento básico del perro como también
su espontaneidad; un perro muy adiestrado en obediencia
que responde a una sola persona no es lo indicado para
este programa, sino que lo ideal es que si yo no estoy,
responda a otro de nosotros. Lo que tiene que ver con
el tema de la espontaneidad es que al trabajar con nosotros,
tenga esa capacidad de poder hacer determinadas cosas
que nosotros le pedimos o no. Necesitamos un perro que
en un momento le digamos “espera” y espere
y en otro momento, cuando no se lo pedimos, no espere.
Por ejemplo, un chico autista se puede quedar media hora
fascinado mirando un objeto, entonces, se puede tener
al perro durante ese lapso esperando y observando al niño,
pero para sacarlo de esa situación, de esa conducta
estereotipada, no hay nada mejor que el perro vaya y le
quite el objeto de golpe, porque automáticamente
desapareció el objeto y el niño ve al perro”
agrega el Lic. Pose. El trabajo con los pacientes tiene
un máximo de dos años de tratamiento, terminado
el cual, siguen bajo controles, especialmente cuando el
niño llega a la adolescencia, donde generalmente
se deben hacer algunos ajustes, y se lo sigue acompañando
hasta la edad adulta (20 años). “Este programa
se lleva adelante gracias al apoyo de las autoridades
del Hospital, las del área de Psiquiatría
y del Gobierno de la Ciudad, quienes creyeron desde un
principio en esto como un proyecto de investigación.
Gracias a esta situación, pudimos realizarlo en
el ámbito del Estado al no existir condicionamientos
ni presiones que pueden darse en el ámbito privado.
Contamos con la solidaridad de algunas empresas que en
forma anónima y desinteresada, colaboran con sus
productos para la alimentación de los animales
y sus medicamentos o vacunas” dice Pose.
El equipo que complementa la tarea de este Programa de
Trabajo está compuesto además de los Licenciados,
por la Dra. Soledad Iramain, médica veterinaria
y docente de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la
UBA y por el Sr. Mauro Loyato, adiestrador y handler.
Si Ud. desea y puede
colaborar para que este noble trabajo continúe,
sepa que se necesitan por ejemplo, juguetes para los perros,
como pelotas, muñecos con chifle (no peluches),
huesos de goma, etc.
Para ponerse en contacto con el Área de
Zooterapia del Hospital Pedro Elizalde puede dirigirse
a:
Av. Montes de Oca 40, (1270)
Capital Federal República Argentina
o por vía telefónica al +(54-11) 307-5553
/ 5842 / 7491 / 4788
o por Fax al +(54-11) 307-7400
Celular del área: +(54-11) 155-1077792
Entrevista y
fotografías exclusivas de Portaldog
No reproducir sin autorización
|